martes, 18 de julio de 2017

Después de ti, número dos. (poesía)

Ponle play primero, después lees lo que escribí, si? 



“Me receto tiempo, abstinencia y soledad”
Jaime Sabines

Me receto decepción, ausencia y depresión.
Me arrojo al suelo, extiendo los brazos y abro las manos.
Me canso, me cierro y le cierro las puertas al mundo.

Necesito tiempo, vida y sosiego para mi corazón.
Necesito brazos, palabras y consuelo.
Me receto… pienso un poco y reflexiono dónde estoy.

¿Realmente quiero esto?
¿Realmente necesito esto?

Pensamientos me asesinan todos los días.
La ausencia de algunos me mata.
Me falta el aire, me faltan motivos y me falta serenidad.

He decidido aislarme, cerrarme, amargarme y abstenerme.
Negar mis brazos, negar mi cuerpo y asesinarme en este pseudo destierro.
Quedarme solo en un rincón del mundo, quedarme solo, dónde ya nada es oportuno.

Quiero expresar lo que me pasa, contarles a mis compañeros de mi depresión y mi cansancio.
Dar más señales y no cerrarles el camino, estoy perdido, por hoy me cierro en el olvido.
Me hago daño, me desentiendo, no sé cómo gritar o por lo menos hablar de lo que siento.

No me entienden y no entiendo lo que pasa.
Que me dejaron de amar por usencia y no cumplir expectativas.
Antes la amaba, hoy le cierro las puertas de mi vida.

Incomprensible, indeseable, irritable e imposible de amar;
me abraza esta soledad que es mi destierro,
“¿cómo sentirse solo estando acompañado?”,
un ensayo o el discurso de mi entierro.

Fatalista, dramático, exagerado,
disimulo esta depresión que ya no aguanto,
oculto lo que pasa,
aunque día a día sea más difícil de ocultarlo,
es evidente, este es mi dolor, mi sufrimiento,
mi modo de ver más adelante, avanzar aunque esté tirado en el suelo.


Mikapiensa. 

domingo, 16 de julio de 2017

Después de ti, número uno. (poesía)

Ponle play primero, después lees lo que escribí, si? :) 



Hoy me encuentro aquí sentado, con las manos temblando, los ojos vidriosos y el corazón comprimido.
Estoy aquí, rozando la profundidad del suelo depresivo, al borde de algo nunca experimentado con ganas de gritar y de llorar.
La razón se pierde entre repeticiones de la misma frase, la seguridad se pierde entre la soledad, mi cerebro me inunda con preguntas que parecen coherentes y con fatalismo.

¿Quién será capaz de volverte amar?
¿Quién hará de lado tus defectos?
¿Quién te abrazará de nuevo?

Estoy solo, sentado, depresivo y solo.
Solo como esos días llenos de gris, de silencio, de ausencia.
Solo como la muerte, como la agonía.

Estoy aquí, sentado, dudoso, tragando saliva para deshacer el nudo en mi garganta.
Aprieto los puños para disimular este cuerpo que tiembla.
Bostezo fuerte para ocultar el par de lágrimas que se me escapan.
Entre cierro los ojos para que el rojo de los míos no sea tan visible.
Sigo aquí, sentado, pensando y lidiando con mi depresión, con las ideas suicidas que imploran un punto final por la falta de explicaciones para todo lo que sucede.

“Te odio” dice mi boca con sus labios secos, con su voz rasposa y con inseguridad.
Antes no me sentía tan solo, tan taciturno, tan ahogado.
He pensado en terminar con esto y he ideado planes para hacerlo pero no puedo, no debo, es largo el tiempo y compleja la vida.
Armo mis pasos, pienso, musito, suspiro y extraño.

¿Hay alguien ahí?

Necesito unos brazos, me siento cansado, marcado y golpeado.
Oculto moretones, cicatrices y ahora mi rostro.
La máscara de la felicidad me sienta bien mientras nadie me pregunte
“¿Qué pasa?”
Mi voz colapsa y mi corazón se salta latidos, “fue tu culpa, es tu culpa”, me reprocha mi cerebro y me invita a los vicios.

¿Combatir un mal con otro mal?  Nunca me ha servido.

Respiro profundo, calmo al corazón un poco y le suplico que regrese a un estado estable, quiero cerrar los ojos y dormir cuarenta años o los que sean necesarios. 
Tan sólo quiero entender esto que está pasando para tener una razón más para vivir que para morir, que en estos momentos de mi vida todo me impulsa a desviar mis pasos de la vida para dirigirse al panteón.

Tan sólo quiero una razón y entender las cosas, que no es bonito quedarse en el suelo para dejarse morir.


Mikapiensa 

martes, 11 de julio de 2017

Dicen que he despertado con mentalidad suicida (pensamiento)


Dicen que he despertado con mentalidad suicida

Otra mañana, otro día que me pasa. No sé qué me sucede sólo sé que todo me cansa.
Mi vida avanza sin ningún sentido, no tengo motivos, he prometido, nada he cumplido, me siento en el olvido.
Tengo que aceptarlo, estoy cansado, frustrado y enojado, no he llegado a dónde aspiraba y no sé cómo lograrlo.

¿Quién dijo que sería fácil mientras me miraba a la cara?
Tengo que despegarme de todo lo tóxico que arrastro. Tengo que valorar lo poco que hoy cargo.
¿Quién me dejó olvidado por unos meses?
¿Quién me habló de nuevo y respondió con un “visto” cuarenta veces?
¿Quién fue que me llamó su amigo y cuando me perdió utilidad me botó en el olvido?
¿Quién me soporta hoy en día?
¿Quién me aconseja en esta agonía?  
No lo sé, tengo la tristeza y a la depresión jugando lotería en mi cama.
  
Tengo soledad y un chingo de abstinencia. Tengo el cansancio de un chingo de años acumulado, un perro negro que me muerde constantemente, yo lo castigo haciendo pecho o sentadilla, no sé si sea suficiente pero es lo que mi cerebro me indica.

Dicen otra vez que quizá hoy termine con mi vida, he pensado en saltar al metro, en clavarme una navaja en la aorta o cortar las carótidas, me faltan huevos y razones suficientes para hacerlo.
Solamente estoy cansado, quizá dormir un par de años sea la respuesta. Estoy frustrado por lo poco que realmente he avanzado y lo poco que a quién quiero le interesa.

Busco expresar lo que estoy sintiendo, quiero contárselo a alguien sin que me diga las clásicas frases que más de cien veces ya me han dicho. Decirme que no debería sentirme así es como decirle a un invalido que no use su silla de ruedas o decirle a un pobre que no sea pobre o un rico que no sea rico o a un humano que no respire. No tiene sentido, no comprenden lo que estar así, tirado, en el suelo, agobiado, frustrado y enojado por lo que se ha conseguido y lo que se ha perdido.

Quiero abrirme y contar lo que me pasa pero lo que me pasa es que no quiero abrirme a nadie, ni quiero regresar a casa. Quiero avanzar aunque sea arrastrándome para no sentirme miserable de haberme deprimido y haberme tirado a la derrota sin resistencia, demostrar que a pesar de mis problemas mentales aun puedo lograr cosas que pocos se atreverían y sentirme triste pero satisfecho.

Esto lo escribo hoy, que he despertado con mentalidad suicida para desahogarme de lo que me agobia este día.


Mikapiensa    

Foto por: 
http://th0rvaldsen.deviantart.com/

viernes, 7 de julio de 2017

Intentos de odio


Procuro odiarte, procuro no pensarte ni quererte ni amarte.
Procuro excluirte de mi vida, de mi futuro y de mis ideas.
Procuro no tenerte presente y contradecir cada pensamiento de afecto.
Odio quererte, odio pensarte, odio amarte.
Odio tenerte en mis días y relacionarte en mis pensamientos.
Odio mirar tus fotos, odio mirar tus letras, odio mirar tu vida.

Procuro odiarte intensamente sin pretextos ni ataduras.
Procuro odiarte al ver la distancia que existe en nuestras vidas.
Procuro odiarte al ver lo que hemos perdido.
Odio haberte conocido, vivido y amado.
Odio leerte y no entenderte.
Odio mirarte y fastidiarme.

Procuro excluirte de todo movimiento de mi vida al estar consciente de que lo único que hago es separar la distancia entre nosotros, el saber que tú tienes tus planes y yo tengo los míos. Al saber que tu encuentras la felicidad y la plenitud de manera sencilla y sólo te limitas a observar y opinar cosas de las que nadie te pidió opinión.
Procuro dejarte de lado, pasarte como si fueras un evento del cual perdí el sentido, al que no debo mirar, ni observar, ni rogar, ni escribir. Un evento que deseo y quiero perder porque no encuentro el cómo o el por qué para recuperar.
Procuro avanzar sin mirar hacia el pasado, sin esperar encontrarte en mi futuro y sin desearte en mi presente. Ahora sólo me limito a escribir en silencio y no decirte nada, me voy cansando, me voy estresando, me voy muriendo sin buscarlo.
Odio estar aquí, sólo, sentado y pensando en cosas que no quiero odiar pero sólo me limito a hacerlo.
Odio saber de tu existencia y no poder acariciarla porque me molesta.
Odio… simplemente odio lo que pasa que sólo me limito a escribirlo.

Busco seguir  el principio que dice que de la amistad al amor hay cien millones de kilómetros pero del amor al odio hay sólo un paso, por eso procuro odiarte para así un día en un paso regresar a amarte.

Mikapiensa




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