jueves, 16 de noviembre de 2017

Estamos solos (poesía).


Nous sommes seuls
Estamos solos, lo sé, lo estamos.
Estamos solos todos los días, desde que amanece hasta que anochece.
Estamos solos cuando nos sentamos, y a pesar de estar rodeados de gente nos sentimos vacíos.
Estamos solos cuando las dudas nos inundan y la dificultad aumenta, y nos paramos, y nos detenemos, y sollozamos un poco, y nos quebrantamos un más.
Estamos solos, lo sé, lo estamos.

We are alone
Cuando nos sentimos tristes, y queremos un abrazo, y lo necesitamos, y las lágrimas se acumulan en el borde de los ojos pero no escapan.
We are alone
Cuando los pensamientos nos inundan, y nos ahogan, y nos agotan, y nos maltratan, y nos quebrantan el alma, y nos arrastran a un estado al que llamamos tristeza.
We are alone
Cuando buscamos a quién abrazar en las noches, en las mañanas, en las tardes, en los eventos, en las comidas, en las fiestas, en la música, en la ducha, en el camino, en el transporte público y en todos lados.

Estamos solos… lo sé, estamos solos.
Estamos solos porque así es la vida, así hemos comenzado a vivir.
Estamos solos porque es justo y necesario y para aprender a vivir acompañados es primero necesario aprender a vivir solos.
Estamos solos, pero estamos vivos, y eso debe ser motivo suficiente para mantenernos avanzando mientras estamos solos.


Mikapiensa 


Crédito de la imagen: 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Carta a tu friendzone

Querida cohabitante…

No sé bien por dónde comenzar, cómo comenzar a explicar todo lo que quiero explicar, todo lo que siento y lo que te quiero decir que considero importante.

Vamos comenzando claro. No somos amigos, nos desconocemos tanto que en realidad sólo podemos decir características comunes el uno del otro:

  • ·         “Pues… le gusta comer”
  • ·         “No puede vivir sin respirar”
  • ·         “Bebe agua… y refresco, y jugo a veces”
  • ·         “Creo que le gustan los gatos”
  • ·         “Nació de su mamá”
  • ·         “Le gusta la pizza”


Y nuestras descripciones siguen cortas en específicos. Aun así... aquí estamos, me hablas, te hablo, nos hablamos.

Pero he sido sincero, no quiero, no me interesa para nada ser tú amigo. Tengo que ser franco, en ti no puedo ver una amiga porque tus características físicas, mentales y profesionales, me atraen demasiado. Eres la clase de persona con la que me gustaría ir al cine y compartirle de mis palomitas; darte nieve de galleta en a boca; ver películas juntos mientras tú te recuestas en mi pecho o yo me recuesto en tus piernas. Me gustaría escribirte cartas de esas que atraen a las abejas por lo llenas de miel que están y hacer planes contigo a futuro. Leerte fragmentos de poemas que amo y que pienso en ti cuando los leo.

¿si comprendes por dónde voy?

Pero no quiero solamente eso, quiero rebasar el límite amistoso y llegar a lo físico, quiero morder tus labios, quiero acariciar tu rostro. Quiero dormir a tu lado y abrazarte en la madrugada sin el miedo a serte incómodo. También quiero hacer planes de vida contigo y tener esos juegos estúpidos pero lindos de ver cómo se llamarían nuestros hijos si los tuviéramos o en otro caso, ¿cómo llamaríamos a nuestra mascota? ¿qué tipo de sala tendríamos? ¿tendríamos televisor?

Entonces…
¿Por qué pedirme que sea tu amigo?
¿Por qué pedirme que me conforme con tan sólo ser un observador de tu vida?
¿Por qué pedirme que sea una felicidad secundaria?
¿Por qué?
¿Por qué darme pan cuando muero de sed?

Seamos sinceros… ¿realmente me quieres como amigo?

Suponiendo que me quedo en tu vida como un amigo.
¿Prometes ser recíproca conmigo?
¿Prometes darme una amistad dónde no sea yo el que siempre tenga que buscarte?
¿Prometes escucharme y darme aliento cuando lo necesite?
¿Prometes darme la misma importancia que yo te doy a ti?
¿Prometes ayudarme a vivir?
¿Me irás a ver al hospital cuando me accidente?
¿Irás a mi funeral cuando muera?
¿Me invitarás a beber tazas de té o café?
Porque todo eso que pregunto es lo mismo que yo ofreceré como amigo.

No quiero pasar a ser de esos pendejos rogones que están tras de ti todo el tiempo.
De esos que te buscan constantemente solamente para que les respondas “Hola <3” y después los ignores durante dos o tres semanas y luego cuando sientas que los pierdes les vuelvas hablar bonito.

No quiero ser ese wey al que vas a ver sólo cuando alguien te rompe el corazón y le haces preguntas absurdas como:
·         ¿Por qué son todos así conmigo?
·         ¿Por qué todos los hombres son iguales?

No quiero ser ese tonto al que sólo buscas cuando tienes necesidades o requieres ayuda para hacer ciertas cosas y le hables bien durante cinco minutos y posteriormente lo dejes en visto.

No quiero ser ese sujeto al que le hablas cuando estás muy aburrida y todos tus otros “amigos” te han rechazado.

Te pregunto de nuevo…
¿Realmente quieres que sea tu amigo?

O seamos más realistas y educados, una respuesta apropiada de tu parte sería:
“no me interesa una relación contigo, y no, no lo siento, simplemente no me interesa y ya”

Entonces… hagamos esto, te propongo una despedida políticamente correcta, hipócrita y en parte sincera.

Te propongo un café, te propongo mirarnos a los ojos (prometo intentarlo), y te propongo el siguiente escenario… un apretón de manos, una mirada resignada y un tono de voz amable con el siguiente diálogo
-entonces… ¿cómo amigos?”
-si, como amigos

Y partir en caminos opuestos y en diagonal a diferente velocidad, para disminuir así nuestra posibilidad de volvernos a encontrar.

Yo me evito una amistad mal intencionada y tú te evitas sobrepoblación de tu friendzone.

¿Está bien?

Mikapiensa 

"Esta canciòn la quiero dedicar a todos aquellos que prefieran los finales inmediatos y misericordiososantes que las amistades largas y ... malintencionadas."
Fernando Delgadillo 

sábado, 28 de octubre de 2017

Estoy roto #1 (poesía)


Estoy roto #1

Todos los días me muero.
Todos los días cuando despierto y me miro en el espejo, una parte de mí muere.
El tiempo pasa y me voy pudriendo.
Soy un cadáver andante.
Un corazón cansado.
Unos pulmones flácidos.
Un hígado arruinado.

Todos los días me muero un poco más.
Todos los días tengo que verme frente al espejo.
Tengo que aceptar mis defectos.
Tengo que observarme a pesar de mis dioptrías.
Y enfocar a pesar de mi estrabismo.

Todos los días tengo que caminar derecho a pesar de mi pie lastimado.
Y sin renquear a pesar de mi rodilla.
Y sujetar con fuerza a pesar de mis muñecas esguinzadas.
Y levantar a pesar de las molestias en la espalda.

Todos los días tengo que luchar contra el decaimiento mental.
Contra la memoria que me abandona.
Contra los recuerdos que me persiguen.
Contra los pensamientos suicidas que me besan.

Todos los días tengo que luchar contra el desprecio.
Contra los conocidos que se vuelven desconocidos.
Contra el amor que era dulce y se volvió amargo.
Contra las miradas desconcertadas de la gente.

Todos los días tengo que levantarme, mirarme al espejo y decirme
“te quiero”, sonreír un poco y seguir viviendo.


Mikapiensa