domingo, 30 de julio de 2017

Después de ti, número tres. (poesía)

Ponle play primero, después lees lo que escribí, si?



Me he propuesto volver a escribir un pseudo poema cada cierto tiempo. He hablado con mi madre y le he pedido consejos, le he pedido ayuda para retomar el rumbo de mi vida y tener una idea relativa de qué es lo que sigue y qué es lo que tengo que hacer. Lo acepto, estoy perdido.

Antes tenía bien claro en dónde, cómo y con quién me veía a futuro, hoy no sé ni siquiera dónde voy a estar dentro de cuatro semanas. Meses pasan y no puedo controlarlos, contarlos o medirlos, me pierdo entre letras, números, memorias y nostalgias.

Pienso en el amor y luego me miro en el espejo, intento elevar mi autoestima pero termino disminuyendo mi intelecto o lo que resta de él.

Quiero desahogar esto que tengo aquí dentro y que no sé cómo llamarlo. Esto que en las noches no me deja dormir, mientras estudio no me deja entender, me llena de nostalgia, de melancolía y de lamentos.
Quiero correr a buscar alguien que extienda sus brazos y tenga idea de lo que quiero o necesito oír en estos momentos.
Quiero unos brazos que me den un abrazo fuerte y largo.
Quiero unos oídos cálidos pero sobre todo, quiero recuperar esa parte de mí que he perdido.

¿Qué tan importante es el tener compañía que en cuanto me dejaron solo me sentí tan perdido?

Hoy de nuevo me siento, me coloco los audífonos y hago desaparecer el mundo.
Hoy de nuevo ignoro a la gente que me rodea y que no entiende.
Hoy de nuevo me aíslo buscando una salida.
Hoy de nuevo, me limito a respirar para mantenerme vivo.

No sé qué paso sigue ni cómo voy a enfrentarlo.
Sólo escribo para desahogar un poco de lo que aquí guardo.
Para irme a la cama deseando no despertar o despertar desando dormir para siempre.


Mikapiensa 

martes, 18 de julio de 2017

Después de ti, número dos. (poesía)

Ponle play primero, después lees lo que escribí, si? 



“Me receto tiempo, abstinencia y soledad”
Jaime Sabines

Me receto decepción, ausencia y depresión.
Me arrojo al suelo, extiendo los brazos y abro las manos.
Me canso, me cierro y le cierro las puertas al mundo.

Necesito tiempo, vida y sosiego para mi corazón.
Necesito brazos, palabras y consuelo.
Me receto… pienso un poco y reflexiono dónde estoy.

¿Realmente quiero esto?
¿Realmente necesito esto?

Pensamientos me asesinan todos los días.
La ausencia de algunos me mata.
Me falta el aire, me faltan motivos y me falta serenidad.

He decidido aislarme, cerrarme, amargarme y abstenerme.
Negar mis brazos, negar mi cuerpo y asesinarme en este pseudo destierro.
Quedarme solo en un rincón del mundo, quedarme solo, dónde ya nada es oportuno.

Quiero expresar lo que me pasa, contarles a mis compañeros de mi depresión y mi cansancio.
Dar más señales y no cerrarles el camino, estoy perdido, por hoy me cierro en el olvido.
Me hago daño, me desentiendo, no sé cómo gritar o por lo menos hablar de lo que siento.

No me entienden y no entiendo lo que pasa.
Que me dejaron de amar por usencia y no cumplir expectativas.
Antes la amaba, hoy le cierro las puertas de mi vida.

Incomprensible, indeseable, irritable e imposible de amar;
me abraza esta soledad que es mi destierro,
“¿cómo sentirse solo estando acompañado?”,
un ensayo o el discurso de mi entierro.

Fatalista, dramático, exagerado,
disimulo esta depresión que ya no aguanto,
oculto lo que pasa,
aunque día a día sea más difícil de ocultarlo,
es evidente, este es mi dolor, mi sufrimiento,
mi modo de ver más adelante, avanzar aunque esté tirado en el suelo.


Mikapiensa. 

domingo, 16 de julio de 2017

Después de ti, número uno. (poesía)

Ponle play primero, después lees lo que escribí, si? :) 



Hoy me encuentro aquí sentado, con las manos temblando, los ojos vidriosos y el corazón comprimido.
Estoy aquí, rozando la profundidad del suelo depresivo, al borde de algo nunca experimentado con ganas de gritar y de llorar.
La razón se pierde entre repeticiones de la misma frase, la seguridad se pierde entre la soledad, mi cerebro me inunda con preguntas que parecen coherentes y con fatalismo.

¿Quién será capaz de volverte amar?
¿Quién hará de lado tus defectos?
¿Quién te abrazará de nuevo?

Estoy solo, sentado, depresivo y solo.
Solo como esos días llenos de gris, de silencio, de ausencia.
Solo como la muerte, como la agonía.

Estoy aquí, sentado, dudoso, tragando saliva para deshacer el nudo en mi garganta.
Aprieto los puños para disimular este cuerpo que tiembla.
Bostezo fuerte para ocultar el par de lágrimas que se me escapan.
Entre cierro los ojos para que el rojo de los míos no sea tan visible.
Sigo aquí, sentado, pensando y lidiando con mi depresión, con las ideas suicidas que imploran un punto final por la falta de explicaciones para todo lo que sucede.

“Te odio” dice mi boca con sus labios secos, con su voz rasposa y con inseguridad.
Antes no me sentía tan solo, tan taciturno, tan ahogado.
He pensado en terminar con esto y he ideado planes para hacerlo pero no puedo, no debo, es largo el tiempo y compleja la vida.
Armo mis pasos, pienso, musito, suspiro y extraño.

¿Hay alguien ahí?

Necesito unos brazos, me siento cansado, marcado y golpeado.
Oculto moretones, cicatrices y ahora mi rostro.
La máscara de la felicidad me sienta bien mientras nadie me pregunte
“¿Qué pasa?”
Mi voz colapsa y mi corazón se salta latidos, “fue tu culpa, es tu culpa”, me reprocha mi cerebro y me invita a los vicios.

¿Combatir un mal con otro mal?  Nunca me ha servido.

Respiro profundo, calmo al corazón un poco y le suplico que regrese a un estado estable, quiero cerrar los ojos y dormir cuarenta años o los que sean necesarios. 
Tan sólo quiero entender esto que está pasando para tener una razón más para vivir que para morir, que en estos momentos de mi vida todo me impulsa a desviar mis pasos de la vida para dirigirse al panteón.

Tan sólo quiero una razón y entender las cosas, que no es bonito quedarse en el suelo para dejarse morir.


Mikapiensa