sábado, 24 de agosto de 2019

Sin título(25 de agosto, 2019) (poema)


Sin título (25 de agosto, 2019)

Llevo semanas queriendo escribir un poema pero no me sale.
Me faltan letras, me sobran ideas, me sobra insomnio, enojo, frustración y sentimientos atrapados.
Quiero escribir sobre lo maravilloso de la vida.
Sobre lo chingón que se siente conocer gente que cree en uno.
Quiero escribir sobre como lucho contra mi depresión cada día.

Quiero escribir sobre el pasado, el presente y el futuro.
Quiero ponerme romántico y beber tacitas de té que me sepan rico.
Quiero caminar descalzo y sentirme vivo.
Quiero sentirme feliz e irme a comprar ropita.

Pero durante dos semanas mi cerebro se cicla en que no tiene sentido.
Una vez alguien me dijo “te amor” y me sentí feliz.
Tres días después me dejó de amar.
Siempre me pregunté cómo lo había conseguido.

Escribí líneas en las que externaba que yo me enojaba,
pero mi sentimiento de amar a alguien no se había ido.
¿Ven como para mí eso no tiene sentido?

Ahora paso los días leyendo poesía de gente que admiro.

Quiero escribir un poema al que no le atino.
Quiero escribir sobre mi costumbre de cerrar los ojos al besar.
Y el hábito que tengo de preferir las caricias en el rostro
Antes que bajar mis manos a los senos aun teniendo permiso.

Quiero escribir que mi corazón es una braza que se extingue cada día.
Quiero escribir que las manos agrestes me lastiman.
Qué extraño gente y que antes tenía más “amigos”.
Quiero escribir que estoy feliz y agradecido.

Pero no puedo, no me sale, porque desde hace dos semana analizo.
¿Cómo dejas de amar en tres días?
Para mí eso no tiene sentido.

Cierro los ojos al besar, porque es natural y se siente bonito.
Así como dejar de amar en tres días.
Ninguna de las dos acciones para mí tiene sentido.

Mikapiensa
25 de agosto, 2019

lunes, 12 de agosto de 2019

Te sientes bien. (poema)


Te sientes bien.

Te sientes bien, y no sé bien como expresarlo.
Tus labios, que son dulces, se sienten bien.
Tus manos, no tan gentiles, se sienten bien.
Tu espalda, pequeña y frágil, se siente bien.

Te sientes bien, y no tiene lógica lo que digo.  
Tus ojos, felinos y coquetos, se sienten bien.
Tu piel, tan suave, tan tierna, se siente bien.
Tu cabello, salvaje, alborotado, se siente bien.

Te sientes bien y va más allá de lo físico.
Tu conversación, versátil e inteligente, se siente bien.
Tu risa, escandalosa y contagiosa, se siente bien.
Tu opinión, fuerte, sólida, se siente bien.

Te sientes bien, rebasando el sentido de la lógica.
Te sientes bien, te lo digo y no te bajo la mirada.
Te sientes bien, como un abrazo fuerte y largo.
Te sientes bien, como comer panditas rojos.

Estar contigo se siente bien.
Verte se siente bien.
Escucharte se siente bien.
Sólo te digo eso: te sientes bien.

Michel Zamudio (Mikapiensa )
12 de agosto, 2019

jueves, 18 de julio de 2019

Inbox (poema)

Inbox (poema)

Primer acto:
Un día respondiste una story de mi Instagram y de ahí comenzamos a conversar más seguido.
Ya nos ubicábamos pero nunca nos habíamos dado la oportunidad de realmente conocernos.
Me gustaron tus fotos.
¿Sabes cómo?

En una semana rompiste todas las métricas que tenía para evaluar el amor.
La persona tiene estudio. La persona es simpática.
La persona le gusta leer. La persona aprecia la poesía.
La persona tiene excelente gusto musical.

La persona me hace sentir muy bien…  

Giré cuatrocientas noventa y dos veces en la cama pensando en ti.
Doscientas cuarenta y seis para la izquierda.
Doscientas cuarenta y seis para la derecha.  
Cada vuelta alternada.

Bebí mi café pensando en ti y en mi libreta te hice un garabato.
Comencé varías líneas de poesía sin punto final.
Dejé como siete poemas a medias.
Y dejé de voltear a ver a otras personas.

Cada respuesta tuya me hacía vibrar.
Sin tenerte y sin poseerte me sentí tan tonto.
Me quería dejar ir como gordo en tobogán.
Realmente atrapaste mi atención, ¿sabes?

Segundo acto:
Un día me sentí incómodo con un comentario tuyo.
Los días posteriores fueron tensos.
Tú decías que era mi culpa que yo me sintiera así.
Yo sólo te expresaba abiertamente como me sentía.

Yo me resignaba a la idea de no poseerte pero quererte.
Yo me resignaba a que tus noches eran con alguien más.
Yo me resignaba a… no sé. A ser yo, supongo.
A escribirte poemitas de 16 líneas incompletos.  

Te pregunté que si todo estaba bien.
Te pregunté que si algo te ofendía.
Expresaste que el que yo me sintiera incómodo te molestaba.
Terminé disculpándome por ser tan nena.

Tercer acto:  
Comenzaste a dar respuestas hostiles y hoscas.
“Es tu culpa que te sientas así”.
Y luego me mostraste tu orgullo.
Y tu lado ofensivo.

Un día me dijiste
“Excelente, no se puede hablar contigo”
Y me sentí ofendido e indignado.
Y me sentí desconocido y despreciado.

Los segundos se hicieron minutos, horas, días.
Después de un par de semanas, ahí quedó todo.
En una conversación que ya no quise responder
Y cuya última línea concluía en un: “sólo molestaba”.

Veamos cuando puedo durar sin escribirte.
Si piensas que no voy aguantar, cosita.
Pregúntale a “Kassandra” cuánto llevamos sin hablar.
Te extraño, pero no necesito que estés aquí

Mikapiensa
18 de Julio, 2019