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viernes, 23 de mayo de 2014

Anita lava la tina



Anita lava la tina
Yo creía que el amor era un beso
enfrente de la casa de ella;
un abrazo prolongado en una tarde nublada,
en un puente poco transitado.  
Yo creía que el amor era lo que sentía
al escribir una carta a la semana;
desvelarme para poder mensajear con ella
de problemas ajenos a mí.
Yo creía que el amor era sentarse
enfrente de un salón a compartir audífonos
o dar un abrazo a alguien que llora
porque le rompieron el corazón.
Yo creía que el amor era eso que sentía
al recostarme en las piernas,
al recostarme en los hombros
o sentir las manos de alguien.
Yo creía que el amor era lo que pasaba
después del sexo, al quedarse recostado,
al mirar a alguien con la duda
de si estará ahí mañana.
Yo creía que el amor era escuchar
aquello que creí que sólo me contaban a mí;
aprender de memoria lo  que
era importante para alguien más.
Yo creí que el amor era oír la frase
“yo no te haría eso”
o que te dijeran
“yo no sé por qué me pasa eso contigo”.
Yo creía que el amor era tener una relación
cíclica de “andar y cortar dos meses”;
de verse una vez al mes para tener sexo
y al final despedirse con un beso en la mejilla.
Yo creí que el amor era ser objeto
para causar celos o ser infiel
y así  hacer sentir de lo peor a la pareja
original que sin conocerme ya me odiaba.
Yo creía que el amor era conformarse,
que era ser la opción B de alguien más,
ser el pañuelo que nunca llegaría al corazón,
ser ese “te quiero” no correspondido.
Yo creía mucho del amor,
deseaba lo no entendía,
creía lo que no debía
y aceptaba lo que no merecía.
Un día llegó algo que no buscaba,
qué nunca imaginé.
De la única persona
que me resigné, era quién llegaba.
Y me di cuenta lo que era el amor…
El amor es esa lágrima
al sentir sus abrazos.
El amor es esa inquietud
al no saber si ya había llegado a casa.
El amor es ver esa sonrisa
que se dibujaba al comer cajeta.
El amor es dormir a su lado
y sentir que esa era la noche perfecta.
El amor es el imaginar
no dos años,
no diez…
imaginar la vida con ella.  
El amor es pensar en nombres
para los hijos aun no nacidos,
y planes para cosas que aún
no llegan.
El amor es dejar de ocultar
defectos, ideas, sentimientos,
momentos, letras, cartas
y silencios.
El amor es una cantidad imaginaria,
un color nuevo, un sabor desconocido,
un libro no escrito, una idea no pensada,
es todo y nada.
Eso es el amor o así ha sido
desde que un día
me lo presentaron
en un beso y un “sí”.
Mikhael Gray
12/05/2014


Nota del autor:
¿Qué puedo decir? No es muy común qué yo dedique poemas, pero creo que esto está obvio y se lo merecía ya. No ocupo decir nombres, creo que es muy explícito. 


“Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte. Te estoy amando aún entre estas frías cosas. A veces van mis besos en esos barcos graves, que corren por el mar hacia donde no llegan.”
Pablo Neruda





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miércoles, 29 de enero de 2014

Amanda II

Amanda II



Un día de XXXX del 20XX



Hola “amor”



Me gusta esa palabra, amor, podría pronunciarla muchas veces, sola, sentada, acostada, frente al espejo, y estoy segura que no sonaría rara, la que suena rara es tu ausencia, suena triste, lúgubre, letárgica. Suena a vacío, a soledad, a deseo, a pasión, a fuego, a ganas de amar.



Yo aún espero a que regreses a mí, a que nos metamos debajo de las sábanas para borrar esta ausencia, este sentimiento de ansiedad que me ahoga, me consume, ese modo que tienes de llevarme debajo de las sábanas y llenar mi cuerpo con el calor de tus caricias, de tus labios.



¿Por qué las sábanas? ¿Por qué no mejor un café?



Tiene mucho desde la última vez que bailamos juntos… tiene mucho de todo, tiene mucho desde tu último beso, desde tu último “adiós”. Yo todavía cuestiono mi salud mental por escribirte, por elegir las cartas en lugar de un mensaje por celular o un correo electrónico; por quedarme sentada aquí, escribiendo cartas qué no sé si las leas, si las valores, si aprecies el que me tome le tiempo de hacerlo. Una vez conocí un muchacho que le escribía cartas a alguien qué nunca iba a leerlas, en un principio me pareció absurdo, pero ahora, mírame, léeme, aquí estoy, con la cafetera llena, mi taza a un lado y mis esperanzas en la pluma.



¿Aún recuerdas nuestros momentos?



¿Recuerdas dónde fue nuestra primera cita? ¿Nuestro primer encuentro?



¿Nuestro primer motel? ¿La conversación después del sexo?



¿Dónde nos conocimos? ¿Por qué nos conocimos?



Te he notado tan distante, que comienzo a creer que no, te juro que a momentos me gustaría sentarme a platicar contigo de todo eso, quizá con la esperanza de que te contagie de mi fuego y así revivir la llama de esa pasión insaciable, de esto que siento y que decidí llamar amor. De volver abalanzarme sobre ti y llenarte de labial el rostro, pintar mis labios en las partes más prohibidas de tu cuerpo y pintar un corazón en el espejo de tu baño. Dejar mi marca no sólo en tu cuerpo, sino también en lo que te rodea; mi perfume en tu ropa, mi labial en tus labios, mi aroma en tu piel.



Como un plan de escapatoria, he comenzado a recuperar mis pasos, ir de nuevo a esos lugares a los que solía ir, ir a la misma librería y mi costumbre tan chistosa de comprar un libro al mes que probablemente no terminaré de leer y al final se lo regalaré a alguien más. Mi costumbre de comer una nieve a la semana y de ir a ese café que tanto me encantaba. Hay caras nuevas, entre ellas una chica que atrapó mi atención. Una joven que no pasa de los veinticinco, aún tiene esa chispa de inocencia en su rostro. Es de piel morena bronceada, delicada, sencilla, risueña, tenía ese algo en la mirada que me contagiaba su sonrisa, una mujer muy “curiosita”, a mi gusto. Y sabes bien que no soy la clase de mujer que “admira” algo de otra mujer, quizá es la necesidad de alguien con quién hablar lo que me hizo mirarla de esa manera, tenía ese algo que me hizo desear hablarle. Quizá para la próxima me anime…



¿Vas a volver algún día?



¿Cuándo volverás a ser mío y yo tuya? 



¿Cuándo?



“¿Qué no ves que la eternidad se nos acaba?”



Amanda… 


Nota del autor:

Hey!!  ¿Cómo están? Espero que bien, en fin, aquí les traigo un poco más de esto a lo que yo me atrevería llamar “saga”, esta serie de poemas desde la perspectiva de una mujer, y la verdad, van bien (a mi parecer, claro), todos pero en particular mujeres, han sido amables y me han dado su ayuda, las frases como “suena como algo que una mujer escribió” me ayudan mucho, son como mi feedback. La verdad me he divertido mucho con este proyecto, me ha dado la oportunidad de sacar al gay que llevo dentro… oh oh oh!! Que diga, de experimentar nuevas ideas… no, ya, hablando serio, me he divertido mucho, ha sido bastante entretenido buscar ver o plasmar las cosas desde otra perspectiva, espero tener tiempo y salud para escribir un poco más desde esta perspectiva.

Siguiendo con los agradecimientos, estoy infinitamente agradecido con las mujeres que me ayudaron con su opinión para este escrito, me gustaría dar nombres pero mejor lo dejamos así, para que nadie se ofenda o algo por el estilo, MUCHAS gracias a todas las que me ayudaron con su opinión, consejos y todo.

Ammm, ¿qué más iba a escribirles? Ah, si! Ammm haré un “post” de lo que me pasó, no tiene ningún carácter artístico, solamente lo hago para desahogarme y porque puedo,

De nuevo, infinitas gracias al fotógrafo y su modelo.

Nos leemos la siguiente semana si Dios y los médicos me prestan vida o en mi caso, salud cerebral.

 "El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas"
El amor en los tiempos del cólera


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