Querida cohabitante…
No sé bien por dónde comenzar, cómo comenzar a
explicar todo lo que quiero explicar, todo lo que siento y lo que te quiero
decir que considero importante.
Vamos comenzando claro. No somos amigos, nos
desconocemos tanto que en realidad sólo podemos decir características comunes
el uno del otro:
- · “Pues… le gusta comer”
- · “No puede vivir sin respirar”
- · “Bebe agua… y refresco, y jugo a veces”
- · “Creo que le gustan los gatos”
- · “Nació de su mamá”
- · “Le gusta la pizza”
Y nuestras
descripciones siguen cortas en específicos. Aun así... aquí estamos, me hablas,
te hablo, nos hablamos.
Pero he sido
sincero, no quiero, no me interesa para nada ser tú amigo. Tengo que ser
franco, en ti no puedo ver una amiga porque tus características físicas,
mentales y profesionales, me atraen demasiado. Eres la clase de persona con la
que me gustaría ir al cine y compartirle de mis palomitas; darte nieve de
galleta en a boca; ver películas juntos mientras tú te recuestas en mi pecho o
yo me recuesto en tus piernas. Me gustaría escribirte cartas de esas que atraen
a las abejas por lo llenas de miel que están y hacer planes contigo a futuro. Leerte
fragmentos de poemas que amo y que pienso en ti cuando los leo.
¿si comprendes
por dónde voy?
Pero no quiero
solamente eso, quiero rebasar el límite amistoso y llegar a lo físico, quiero
morder tus labios, quiero acariciar tu rostro. Quiero dormir a tu lado y
abrazarte en la madrugada sin el miedo a serte incómodo. También quiero hacer
planes de vida contigo y tener esos juegos estúpidos pero lindos de ver cómo se
llamarían nuestros hijos si los tuviéramos o en otro caso, ¿cómo llamaríamos a
nuestra mascota? ¿qué tipo de sala tendríamos? ¿tendríamos televisor?
Entonces…
¿Por
qué pedirme que sea tu amigo?
¿Por
qué pedirme que me conforme con tan sólo ser un observador de tu vida?
¿Por
qué pedirme que sea una felicidad secundaria?
¿Por
qué?
¿Por
qué darme pan cuando muero de sed?
Seamos sinceros…
¿realmente me quieres como amigo?
Suponiendo que
me quedo en tu vida como un amigo.
¿Prometes
ser recíproca conmigo?
¿Prometes
darme una amistad dónde no sea yo el que siempre tenga que buscarte?
¿Prometes
escucharme y darme aliento cuando lo necesite?
¿Prometes
darme la misma importancia que yo te doy a ti?
¿Prometes
ayudarme a vivir?
¿Me
irás a ver al hospital cuando me accidente?
¿Irás
a mi funeral cuando muera?
¿Me
invitarás a beber tazas de té o café?
Porque todo
eso que pregunto es lo mismo que yo ofreceré como amigo.
No quiero
pasar a ser de esos pendejos rogones que están tras de ti todo el tiempo.
De esos que te
buscan constantemente solamente para que les respondas “Hola <3” y después
los ignores durante dos o tres semanas y luego cuando sientas que los pierdes
les vuelvas hablar bonito.
No quiero ser
ese wey al que vas a ver sólo cuando alguien te rompe el corazón y le haces
preguntas absurdas como:
·
¿Por qué son todos así conmigo?
·
¿Por qué todos los hombres son iguales?
No quiero ser
ese tonto al que sólo buscas cuando tienes necesidades o requieres ayuda para
hacer ciertas cosas y le hables bien durante cinco minutos y posteriormente lo
dejes en visto.
No quiero ser
ese sujeto al que le hablas cuando estás muy aburrida y todos tus otros “amigos”
te han rechazado.
Te pregunto de
nuevo…
¿Realmente
quieres que sea tu amigo?
O seamos más
realistas y educados, una respuesta apropiada de tu parte sería:
“no me
interesa una relación contigo, y no, no lo siento, simplemente no me interesa y
ya”
Entonces…
hagamos esto, te propongo una despedida políticamente correcta, hipócrita y en
parte sincera.
Te propongo un
café, te propongo mirarnos a los ojos (prometo intentarlo), y te propongo el
siguiente escenario… un apretón de manos, una mirada resignada y un tono de voz
amable con el siguiente diálogo
-entonces…
¿cómo amigos?”
-si, como
amigos
Y partir en
caminos opuestos y en diagonal a diferente velocidad, para disminuir así
nuestra posibilidad de volvernos a encontrar.
Yo me evito
una amistad mal intencionada y tú te evitas sobrepoblación de tu friendzone.
¿Está bien?
Mikapiensa
"Esta canciòn la quiero dedicar a todos aquellos que prefieran los finales inmediatos y misericordiososantes que las amistades largas y ... malintencionadas."
Fernando Delgadillo
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