Hoy me encuentro aquí sentado, con las manos
temblando, los ojos vidriosos y el corazón comprimido.
Estoy aquí, rozando la profundidad del suelo
depresivo, al borde de algo nunca experimentado con ganas de gritar y de
llorar.
La razón se pierde entre repeticiones de la
misma frase, la seguridad se pierde entre la soledad, mi cerebro me inunda con
preguntas que parecen coherentes y con fatalismo.
¿Quién será capaz de volverte amar?
¿Quién hará de lado tus defectos?
¿Quién te abrazará de nuevo?
Estoy solo, sentado, depresivo y solo.
Solo como esos días llenos de gris, de
silencio, de ausencia.
Solo como la muerte, como la agonía.
Estoy aquí, sentado, dudoso, tragando saliva
para deshacer el nudo en mi garganta.
Aprieto los puños para disimular este cuerpo
que tiembla.
Bostezo fuerte para ocultar el par de lágrimas
que se me escapan.
Entre cierro los ojos para que el rojo de los míos
no sea tan visible.
Sigo aquí, sentado, pensando y lidiando con mi
depresión, con las ideas suicidas que imploran un punto final por la falta de
explicaciones para todo lo que sucede.
“Te odio” dice mi boca con sus labios secos,
con su voz rasposa y con inseguridad.
Antes no me sentía tan solo, tan taciturno, tan
ahogado.
He pensado en terminar con esto y he ideado
planes para hacerlo pero no puedo, no debo, es largo el tiempo y compleja la
vida.
Armo mis pasos, pienso, musito, suspiro y extraño.
¿Hay alguien ahí?
Necesito unos brazos, me siento cansado,
marcado y golpeado.
Oculto moretones, cicatrices y ahora mi rostro.
La máscara de la felicidad me sienta bien
mientras nadie me pregunte
“¿Qué pasa?”
Mi voz colapsa y mi corazón se salta latidos, “fue
tu culpa, es tu culpa”, me reprocha mi cerebro y me invita a los vicios.
¿Combatir un mal con otro mal? Nunca me ha servido.
Respiro profundo, calmo al corazón un poco y le
suplico que regrese a un estado estable, quiero cerrar los ojos y dormir
cuarenta años o los que sean necesarios.
Tan sólo quiero entender esto que está
pasando para tener una razón más para vivir que para morir, que en estos momentos
de mi vida todo me impulsa a desviar mis pasos de la vida para dirigirse al
panteón.
Tan sólo quiero una razón y entender las cosas,
que no es bonito quedarse en el suelo para dejarse morir.
Mikapiensa
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